Esta excepcional propiedad representa la perfecta fusión entre el encanto de una auténtica finca menorquina y el confort de un hogar. Reformada con gran sensibilidad y decorada con un gusto exquisito, conserva el carácter tradicional de la isla mientras ofrece espacios elegantes, acogedores y llenos de personalidad. La vivienda se distribuye en diferentes niveles que aportan privacidad y dinamismo a los espacios. Dispone de amplias habitaciones con baño en suite, varias de ellas con acceso directo a terrazas privadas y magníficas vistas al jardín y la piscina. La suite principal, situada en una zona ligeramente elevada e independiente, constituye un auténtico refugio privado con terraza propia y una luminosidad excepcional.
Las zonas comunes han sido concebidas para disfrutar plenamente del estilo de vida mediterráneo. Un gran salón con chimenea, comedor y cocina abierta se integran armoniosamente a través de amplias galerías acristaladas que inundan la vivienda de luz natural y permiten una conexión permanente con el exterior. Cada estancia ha sido diseñada para aprovechar al máximo las vistas al campo y la belleza del entorno. En el exterior, el cuidado jardín, la piscina y las agradables zonas de terraza y chill out crean un ambiente único de tranquilidad y bienestar. Todo ello en una ubicación privilegiada, rodeada de naturaleza y a tan solo diez minutos de algunas playas como Binigaus, Talis, Santo Tomás y Son Bou, convirtiendo esta finca en un lugar excepcional para disfrutar de la isla durante todo el año.